Hace mucho tiempo que practico la bici de montaña, a nivel usuario eso sí. Otros años cogía la bici a diario: para ir a la uni, para ir al trabajo, para ir al centro...pero este año se me han juntando demasiadas cosas y no puedo cogerla a diario así que he probado "la otra cara" del deporte de las dos ruedas, es decir, salir los fines de semana.
La máquina no es muy allá, por lo que me costó, pero hace sus funciones. Si además le añades el comprarte culote, guantes, mochila para el agua, móvil...pues te da una apariencia casi de domingero de las bicis, dicho esto sin ánimo de ofender ni mucho menos puesto que yo me considero uno de ellos. Me explicaré basándome en mis experiencias dominicales.
Sea sábado o domingo con un tiempo agradable que varía entre los 20 y los 30 grados depende de si estamos a la sombra o bajo la canícula del sol de primavera, sea un camino transitado sólo por corredores, paseantes, patinadores, familias, pescadores, ciclistas y otras formas más indeterminadas de habitantes de los caminos, te pones tus gafas de sol, pones a cero tú cuentakilómetros y ale a pedalear.
Al principio te encuentras abuelicos andando a su ritmo pachanguero mientras hacen la fotosíntesis diaria, esos son fácilmente esquivables dada su velocidad mínima. Además junto con ellos tienes a las familias con uno o dos niños en carrito, más primos, tios y otros dando un paseo, eso sí, ocupando toooodo el ancho del camino lo que te deja un estrecho margen para adelantarles.
También los perros, muchos perros, con sus dueños, muchos dueños, perros grandes, pequeños, uno o varios, sueltos o con correa...es igual los verás a miles, obviamente también con las familias antes mencionadas y a las que se suman alegremente evitando que pases. Luego ya te vas encontrando algún ciclista, chicos con caña de pescar, padres con hijos pequeños, chicos/as que salen para hacer un poco de deporte....a medida que vas avanzando los grupos se transforman, pasamos de las familias a los deportistas diarios.
Aquí englobamos a los caminantes infinitos que les ves a 5 ó 6 kilómetros y piensas "habrán venido hasta aquí?, podrán llegar a casa?" de esos también los hay equipados hasta las trancas con su bastón, su gorro y sus calcetines gordos aunque sea pelo verano, los corredores de antes pero en esta zona sin camiseta y sudando, hechos polvo, te miran como pidiendote ayuda para terminar con el tormento y ciclistas que ni te miran porque van a los suyo pues no es todavía la señal de los 15 Km.
Lo curioso y de lo que siempre me río para mis adentros, más que nada porque como me vean con la bici a 20 km de Zaragoza y con un calor de infarto van a pensar que me ha dado un pallá, es esa barrera psicológica, la que te indica que ya eres un ciclista por fin...los 15 Km. Un mundo nuevo se abre ante tí, nuevas experiencias, nuevos aires de grandeza y porqué me preguntaréis, porque a partir de esa línea imaginaria ya te saludan, se crea un vínculo especial con los otros ciclistas es como decir "bah has visto a esos pringados que no llegan hasta aquí?", los hay que te saludan con la cabeza, con un "buenas!" o simplemente una mirada de complicidad, entonces sabes que eres parte de ellos y ellos parte de tí. A lo mejor te los encuentras 10 km antes y son de los que ni te miran pero ahora, ay amigo!, ahora somos uno.
Yo he claudicado, antes iba a lo mio con mi bici en mi mundo con mi música ahora saludo a mis congéneres, a mis amigos de sufrimiento pero sólo a partir de los 15 km.
Así que ya eres del grupo de los elegidos ¿eh? ten cuidado, no te vayan a confundir con el grupo de los del 15m, que en tu caso serían 15 metros... jajaja. Sino fuera por esa mochilita que llenas de agua no llegarías ni a la esquina de casa.
ResponderEliminarAmén.