Hace un tiempo escribí una cosita en la que, la verdad, puse todo mi sentimiento. Quiero ponerla por aquí porque fué algo importante en mi vida y siempre me trae buenos y malos recuerdos.
"Te levantas un día por la mañana, es un día cualquiera, como otros muchos anteriores, nada de especial. Desayunas, debes ir al trabajo, tienes sueño, como siempre. Saludas a tu pareja, le sonries, la vida es fácil. Te vas.
Hoy es especialmente duro el trabajo, estás cansado cuando llegas, no tienes ganas de nada. Discutes con ella, no quieres, es una tontería pero ella se enfada, tú te enfadas. La discursión que ha comenzado con una tontería se va calentando, dices cosas que tenías guardadas, ella dice cosas que duelen. Cada uno se va a un lado de la casa, mejor separados, mejor sólos.
Pasan las horas y piensas en porqué a empezado la discursión…y no lo sabes bien, se te ha olvidado, debes hacer algo. Ella sale con los ojos rojos, ha estado llorando, tú tb. Le dices un vago:”Hola” que suena muy lejos, el corazón te retumba en el pecho, su eco se escucha en tu cabeza. Empiezas a hablar, tus palabras te llegan desde muy lejos, las pronuncias pero no las oyes porque el corazón te retumba tan fuerte en el pecho que oyes su eco en tu cabeza…y sólo oyes el final, tu final…”dejarlo”.
Ella se pone a llorar, tu resistes los primeros minutos, te llevas las manos a la cara no quieres que ella te vea, estás triste, tienes una angustia que no te deja respirar, te oprime el pecho como si alguien te estuviera estrujando.
Le miras, aún le quieres, no sbes porqué has dicho lo que has dicho pero las consecuencias son desastrosas, lo sabes, la has perdido. La muer de tu vida tal vez?, no quieres pensar, dejas la mente en blanco. Le abrazarías pero hay algo distinto ya, una barrera se ha interpuesto entre los 2, no es física pero es más fuerte, impenetrable. Ya la echas de menos, sus manos, suscaricias, su mirada.
Te acuestas pero no puedes dormir, vuelves a llorar, te das la vuelta en la cama pero las lágrimas siguen fluyendo mojando la almohada. Sientes rabia, estás frustrado, deberías haber hecho las cosas mejor, deberías haber sido de otra manera, como desearías poder retroceder en el tiempo pero el techo es muy real y el tiempo pasa muy lento.
Ella se acuesta, está llorando, te coje de la mano, la estrechas, le anhelas, le quieres. Dormís abrazados en esa noche que recordarás el resto de tu vida . Cuando te levantas no puedes mirarle a la cara porque el dolor que sientes no puede ser humano, mil agujas se clavan por todo tu cuerpo. Sientes la amargura de tu pérdida tan dentro de ti que prefieres evadirte y hacerte el fuerte, no puedes.
Ella se tiene que ir, tu debes hacer la maleta, se arregla, está muy guapa, nunca lo había estado más. Se acerca, te acaricia, llora de nuevo y entre lágrimas tuyas y suyas le das el último beso, el del adiós.
Nunca más la tendrás como ahora, abrazada y con tus labios en los suyos, sientiendo la calidez del beso y la sal de las lágrimas, se aparta, se va, no hay palabras. Lo peor llega ahora te sientes sólo, vacío, triste, mil preguntas dan vuelas por tu cabeza, mil imagines, mil recuerdos. Por qué no le has dicho que lo sientes?, que no decías en serio nada de lo de ayer?, que sois bobos por discutir?. Es tarde, se ha ido, ha desaparecido de tu vida la persona más importante, la que sontenía tu pequeño microuniverso. Miras hacia delante, miras hacia detrás. Hace 24 horas que te levantaste de la cama, era un día cualquiera, desayunaste...
Y ahora qué?"